
El guiso también es una forma de cocinar alimentos y también puedes utilizarlo para preparar platos de pescado o verduras. El guiso de carne es perfecto para las frías noches de invierno y se puede servir con puré de patatas o verduras salteadas.
El guiso es un plato rico y fragante con raíces ancestrales. Debe su nombre a la cocción que antiguamente se hacía en los fogones de las casas de campo, y que hoy en día sigue siendo una auténtica explosión de sabor: la carne se cuece lentamente y durante mucho tiempo en caldo o vino, dejándola suave y sabrosa. Perfecto para las frías noches de invierno. El guiso suele servirse con puré de patatas o verduras salteadas. Descubramos juntos los secretos para que quede perfecto y sin errores.
De hecho, la diferencia entre estofado y guiso sólo está en el nombre: estofado proviene de “guisar”, es decir, de las brasas, porque antiguamente la carne se cocinaba en una cazuela sobre las brasas. El guiso, en cambio, sale del “fogón”. que se utilizaba para cocinar alimentos hace muchos años.
El guiso también es una forma de cocinar alimentos y también puedes utilizarlo para preparar platos de pescado o verduras. El guiso de carne es perfecto para las frías noches de invierno y se puede servir con puré de patatas o verduras salteadas.
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Reglas para hacer un guiso perfecto
Elige una buena carne

Para un guiso perfecto donde la carne quede tierna y jugosa, se recomienda utilizar cortes de carne ricos en tejido conectivo, que ablanda la carne durante la cocción. Si quieres hacer un guiso con carne de res, los mejores cortes son: paleta y músculo; Para la pierna, se recomienda cocinarla mediante el método de soldadura fuerte. Si prefieres un guiso de carne blanca, puedes utilizar muslos de pollo. En cualquier caso, la carne podrá cortarse en cubos de no más de 2 o 3 centímetros de tamaño. Asegúrate de que esté a temperatura ambiente cuando empieces a prepararlo.
Dorado inicial

En la receta original, la carne se cocina en dos momentos: primero se fríe en una sartén con mantequilla o aceite y luego en una cazuela con caldo, verduras y aromáticas. La primera cocción es muy importante porque hace que la carne se caramelice por fuera y quede suave por dentro. Derretir un trozo de mantequilla en una sartén antiadherente y sofreír la carne, cortada en trozos no demasiado grandes, por todos lados.
La cazuela y los tiempos

Para un guiso impecable, recomendamos utilizar una cacerola de hierro fundido con lado alto. El hierro fundido permite una cocción lenta y uniforme, lo que permite que la carne se “estofé”. y volverse suave. La cocción lenta a fuego suave es más eficaz si la olla tiene tapa: esto mantiene el calor en el interior y la humedad resultante favorece la cocción. Recuerda que el guiso lleva tiempo: para una cocción óptima se necesitan al menos dos horas y media, siempre a fuego lento.
¿Qué verduras utilizar?

Para la base de tu guiso te recomendamos utilizar las habituales cebollas, zanahorias y apio picados: sofreírlos en una sartén con aceite de oliva virgen antes de cocinarlos en una fuente para horno con el resto de ingredientes. La verdura que mejor acompaña el guiso es la patata: su consistencia le permite absorber la salsa y darle sabor. Como variante deliciosa, puedes utilizar champiñones y guisantes: esto le dará al guiso un sabor agradable y dulce.
Hierbas aromáticas y especias.

Las hierbas aromáticas son excelentes aliadas para un guiso fragante y sabroso: las hierbas “secas” más comunes son las mejores. Las hierbas incluyen romero, tomillo, orégano, salvia y laurel; Para los frescos, puedes utilizar cebollino o perejil. Presta atención a los tiempos: las hierbas secas se deben agregar una a la vez durante la cocción, mientras que las hierbas frescas solo se deben agregar después de la cocción. Si quieres experimentar con nuevos aromas y sabores, puedes utilizar cilantro, comino o una ramita de canela. Cuando pruebes que esté cocida, presta atención a la sal y los líquidos en los que se cocina la carne. Si utilizas muchas hierbas o especias, necesitarás muy poca sal.