Galletas Linz como las de la abuela: quebradizas y suaves

Las galletas de Linz son un clásico imprescindible para la Navidad. Su aroma recién horneada anuncia la llegada de la Navidad. Este tipo de galleta destaca por su sencillez: solo se necesitan unos pocos ingredientes básicos. Son preciosas a la vista, deliciosas al paladar y, además, se conservan durante mucho tiempo.

Cada familia tiene su propia receta; algunas le añaden nueces, otras un poco de vainilla o ralladura de limón. Su sabor mejora después de unos días, cuando la masa reposa, se ablanda y las galletas de Linz adquieren su inconfundible sabor y textura.

Ingredientes

  • 300 g de harina común
  • 200 g de mantequilla
  • 100 g de azúcar glas
  • 2 yemas de huevo
  • ralladura de medio limón
  • una pizca de sal
  • mermelada para pegar
  • azúcar glas para espolvorear

Procedimiento

  1. Tamiza la harina y el azúcar glas en un bol. Añade una pizca de sal, la ralladura de limón, las yemas de huevo y la mantequilla fría. Amasa la masa con las manos o en un procesador de alimentos hasta que quede suave.
  2. Envuelve la masa en film transparente. Refrigérala durante al menos 1-2 horas. Lo ideal es dejarla reposar toda la noche. Extiende la masa hasta obtener una lámina de 3 mm de grosor y corta diferentes formas.
  3. Coloca las galletas sobre una bandeja de horno forrada con papel de hornear. Hornea durante 8-10 minutos a 170 grados hasta que empiecen a dorarse. Deja enfriar y unta con mermelada. Espolvorea ligeramente con azúcar glas.

¡Comparte esta receta de galletas Linz tiernas y suaves con tus amigos! ¡Seguro que también les encantará! 

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