Precalentar y Preparar: Precalienta el horno a 180 °C (350 °F). Forra una bandeja para hornear con papel de pergamino (papel de horno).
Cremar la Manteca: En un bol, mezcla la manteca vegetal con la canela (si la usas). Bate con una espátula o a mano hasta que esté suave y con consistencia de pomada.
Integrar Secos: En otro recipiente, mezcla la harina, el polvo de hornear y la sal.
Mezclar (El Secreto Polvoroso): Agrega poco a poco la mezcla de harina a la manteca. Usa tus manos o una espátula para “desmigajar” la manteca con la harina, creando una textura arenosa, como si fuera arena gruesa. No amases.
Añadir Azúcar: Agrega el azúcar a la mezcla arenosa e integra de la misma forma, sin amasar en exceso.
Compactar la Masa: Una vez que el azúcar se integra, compacta la masa suavemente con las manos hasta que se una. Debe quedar una masa suave y maleable, pero no elástica.
Formar las Galletas: Toma porciones de masa (de unos 15-20 gramos, o del tamaño de una nuez grande) y forma bolitas. Colócalas en la bandeja separadas por un par de centímetros. Puedes aplanarlas un poco con un tenedor o simplemente dejarlas redondas.
Hornear: Hornea durante 10 a 15 minutos. Las polvorosas no deben dorarse mucho; deben lucir pálidas en la superficie y apenas doradas en la base.
Enfriar y Terminar: Saca del horno y deja enfriar completamente en la bandeja (¡muy importante!). Son muy frágiles cuando están calientes y se romperán si las mueves. Una vez frías, pásalas a una rejilla y espolvorea generosamente con azúcar glas.
¡A disfrutar!