Las recetas de bollos de levadura se han transmitido de generación en generación. Se caracterizan por su textura esponjosa y su delicado sabor. Su aroma perfumará toda la casa. El relleno de requesón les aporta suavidad. Si se aromatiza el requesón con vainilla, azúcar o ralladura de limón, los bollos tendrán un toque ligero y fresco. La mantequilla garantiza que queden deliciosamente suaves después de hornearlos.
Este postre evoca la calidez del hogar. Muchos asocian estos bollos con la cocina de la abuela. Son ideales para obsequiar a las visitas, como postre después del almuerzo del domingo o para acompañar una taza de café por la tarde.
Ingredientes
- 500 g de harina semigruesa
- 1 cubo de levadura
- 250 ml de leche tibia
- 80 g de azúcar extrafino
- 80 g de mantequilla
- 2 yemas de huevo
- una pizca de sal
Relleno
- 250 g de requesón blando
- 80 g de azúcar glas
- 1 yema de huevo
- azúcar de vainilla
- un poco de cáscara de limón
Para completar
- mantequilla derretida para untar
- azúcar glas para espolvorear
Procedimiento
- Desmenuza la levadura en un bol con leche tibia. Añade una cucharadita de azúcar y un poco de harina. Espera a que la levadura fermente. Mezcla la harina, el azúcar, las yemas de huevo, la mantequilla derretida, la sal y la levadura fermentada.
- Prepare una masa suave y que no se pegue, cúbrala y déjela reposar durante 1 hora. Prepare el relleno. Mezcle el requesón, el azúcar, las yemas de huevo, el azúcar de vainilla y la ralladura de limón.
- Divide la masa en porciones de unos 50 g cada una. Aplana cada porción y coloca una cucharadita de relleno en el centro. Envuelve la masa y forma bollos, que colocaremos uno al lado del otro en una bandeja de horno engrasada.
- Pincela cada panecillo con mantequilla derretida y déjalos levar otros 15 minutos. Hornéalos durante 25-30 minutos a 180 grados. Una vez fríos, píntalos con mantequilla y espolvoréalos con azúcar glas.
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