Puedes preparar leche condensada casera con ingredientes sencillos. Es ideal como base para postres o para añadir a tus recetas de repostería. También es perfecta para cremas, glaseados, pudines o como endulzante para productos horneados. Tiene una consistencia suave y cremosa. Puedes ajustarla fácilmente a tu gusto. Puedes añadirle vainilla o espesarla un poco más cocinándola.
Se puede encontrar fácilmente en las tiendas, pero prepararlo en casa permite controlar la calidad de los ingredientes y el sabor final. La base de la preparación es la cocción lenta de la leche con azúcar. Un control adecuado de la temperatura y remover de vez en cuando son importantes para obtener un buen resultado.
Ingredientes
250 ml de leche
150 g de azúcar extrafino
30 g de mantequilla
Procedimiento
Vierta la leche y el azúcar en una cacerola pequeña. Caliente a fuego lento, removiendo hasta que el azúcar se disuelva por completo. Luego, suba un poco el fuego y deje que la mezcla hierva a fuego lento durante 25-35 minutos.
Es importante remover la mezcla de vez en cuando, sobre todo al final de la cocción. La leche condensada debe tener un color crema claro, una textura suave y una consistencia ligeramente espesa. No la tape.
Retira la olla del fuego y agrega la mantequilla, que suavizará la mezcla y le dará brillo. Si lo deseas, puedes añadir un poco de vainilla. Deja enfriar a temperatura ambiente. Vierte en un vaso limpio y hermético.
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