Estos rollitos de crema caseros combinan una masa quebrada con un relleno esponjoso. Es un postre clásico que encantará a los amantes de los postres dulces. Su preparación es sencilla. La base es una masa sencilla de crema y mantequilla. La masa es deliciosamente suave y muy fácil de trabajar.
El relleno de crema batida es deliciosamente esponjoso y le da a la crème brûlée un aspecto elegante. Solo necesitas unos pocos ingredientes básicos y un poco de tiempo. Puedes servirlos como un capricho para tus invitados o disfrutarlos con un café por la tarde.
Masa
- 250 g de harina común
- 250 g de mantequilla
- 200 ml de nata para montar
- una pizca de sal
Relleno
- 200 g de azúcar extrafino
- 4 claras de huevo
- una pizca de sal
- unas gotas de jugo de limón
Procedimiento
- Tamiza la harina en un bol y añade una pizca de sal. Incorpora la mantequilla cortada en cubos a la harina. Vierte la nata y amasa hasta obtener una masa suave. Envuelve y deja reposar en el frigorífico durante 1 hora.
- Extiende la masa hasta formar una lámina de 3 mm de grosor. Córtala en tiras de 2-3 cm de ancho. Enrolla las tiras sobre tubos metálicos. Colócalas en una bandeja para hornear. Hornea de 12 a 15 minutos a 200 grados.
- Dejar enfriar y desmoldar. Batir las claras con una pizca de sal a punto de nieve. Añadir poco a poco el azúcar y batir hasta que formen picos firmes.
- Añade unas gotas de zumo de limón. Coloca los rollitos en una manga pastelera y rellénalos una vez fríos. Espolvorea ligeramente los rollitos de crema con azúcar glas.
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