La crema de yema es uno de esos rellenos que nunca te decepcionarán. Es suave, cremosa y no demasiado dulce. Puedes usarla en una gran variedad de recetas. Es muy fácil de preparar. La crema tiene una consistencia perfecta y mantiene su forma a la perfección. También es ideal para rellenar galletas navideñas. Puedes usarla en cupcakes, tartas y coronas de Linz y de nueces.
Al prepararlo, es importante seguir algunos consejos para que quede suave y esponjoso. La base es batirlo muy lentamente al baño María; si se aumenta demasiado la temperatura, puede cortarse. Para un sabor más intenso, se puede añadir vainilla o ralladura de limón.
Ingredientes
- 250 g de mantequilla
- 150 g de azúcar en polvo
- 2 huevos
Procedimiento
- Pon un poco de agua en una cacerola, llévala a ebullición y coloca un bol encima, evitando que toque la superficie. Agrega los huevos y el azúcar glas al bol y empieza a batir.
- Bata al vapor hasta que la mezcla espese y forme vetas distintivas. Después de unos 8-12 minutos, obtendrá una espuma espesa y cremosa. Retire del baño María y deje enfriar unos minutos.
- Corte la mantequilla fría en rodajas finas. Poco a poco, en pequeñas tandas, incorpórela a la mezcla de huevo. Bata hasta que la crema adquiera una textura sedosa y suave. La crema final debe tener una consistencia firme pero suave.
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