Ligero como una nube, delicado y con una textura increíblemente suave. ¡Perfecto para acompañar un café o té! 😍
📝 Ingredientes
Ingredientes secos
120 g de harina de trigo fina para repostería (tamizada)
5 g de polvo para hornear (aprox. 1 cucharadita)
Una pizca de sal
Ingredientes líquidos
4 huevos grandes (a temperatura ambiente)
120 g de azúcar
40 g de leche entera
40 g de aceite vegetal de sabor neutro (girasol o maíz)
1 cucharadita de esencia de vainilla
👩🍳 Modo de preparación
- Precalienta el horno a 160 °C con calor arriba y abajo. Forra únicamente la base del molde con papel de hornear; no engrases los laterales para que el bizcocho crezca de forma uniforme.
- Tamiza juntos la harina, el polvo de hornear y la sal. Reserva.
- Separa las claras de las yemas en recipientes limpios y secos.
- Bate las yemas con la mitad del azúcar (60 g) hasta que la mezcla esté clara, cremosa y ligeramente espesa.
- Incorpora la leche, el aceite y la vainilla. Mezcla suavemente solo hasta integrar.
- Añade los ingredientes secos poco a poco (en 2 o 3 partes), mezclando con espátula y movimientos envolventes hasta obtener una masa homogénea.
- Bate las claras a velocidad media hasta que empiecen a espumar. Agrega el azúcar restante en forma de hilo y continúa batiendo hasta lograr picos suaves, brillantes y estables.
- Incorpora un tercio del merengue a la mezcla de yemas para aligerarla, mezclando con cuidado.
- Añade el resto de las claras en dos tandas, siempre con movimientos suaves para conservar el aire.
- Vierte la preparación en el molde desde cierta altura para eliminar burbujas grandes y alisa la superficie.
- Da unos golpecitos suaves al molde sobre la mesa para liberar el aire atrapado.
- Hornea en la parte central del horno durante 35 a 45 minutos, hasta que al insertar un palillo salga limpio.
- Apaga el horno y deja el bizcocho dentro con la puerta entreabierta durante 5 minutos para evitar que se baje.
- Retira el molde, colócalo sobre una rejilla y deja enfriar completamente antes de desmoldar.
- Desmolda con cuidado, retira el papel y sirve tal cual o con una ligera lluvia de azúcar glas.
✨ Resultado: un bizcocho japonés alto, aireado y delicadamente esponjoso que se derrite en la boca.