Ingredientes:
500 g de harina de trigo (puedes usar harina de fuerza)
10 gramos de sal
10 gramos de azúcar
20 g de levadura fresca o 7 g de levadura seca
300 ml de agua tibia
30 ml de aceite de oliva (opcional para ablandar)
Preparación:
- Si usas levadura fresca, desmenúzala en el agua tibia junto con el azúcar. Deja reposar unos 10 minutos hasta que se active (verás que comienza a formar una espuma).
- Si usas levadura seca, agrégala directamente a la harina, sin necesidad de activarla en agua.
- En un recipiente grande, tamiza la harina junto con la sal. Haz un agujero en el centro y vierte la mezcla de levadura (o solo agua si usas levadura seca).
- Agrega aceite de oliva (si lo deseas) y mezcla con una cuchara de madera o con las manos hasta que comience a formarse la masa.
- Colocar la masa sobre una superficie limpia y ligeramente enharinada. Amasar durante 10 minutos, hasta que la masa esté suave, elástica y no se pegue a las manos.
- Forma una bola con la masa y colócala en un bol ligeramente enharinado. Tapar con un paño limpio y dejar reposar en un lugar cálido durante 1 hora aproximadamente o hasta que la masa haya duplicado su volumen.
- Tras el primer levado, divida la masa en porciones de tamaño uniforme. Forme bollos alargados y colócalos en una bandeja de horno enharinada o con papel de hornear.
- Deja reposar los bollos formados durante unos 30 minutos para que suban un poco más.
- Mientras tanto, precalienta el horno a 220°C. Si lo deseas, coloca un recipiente con agua en la parte inferior del horno para crear vapor, lo que ayudará a que el pan se dore mejor.
- Haz cortes diagonales en la parte superior de cada panecillo con un cuchillo afilado para darles la forma característica del pan francés.
- Hornea los panes durante unos 20-25 minutos, o hasta que estén dorados y suene hueco al golpear ligeramente la base.
- Una vez horneado, retira el pan del horno y déjalo enfriar sobre una rejilla.