Ingredientes:
2 tazas de harina de trigo (todo uso)
1 taza de azúcar
1/2 taza de mantequilla (a temperatura ambiente)
3 huevos (a temperatura ambiente)
1 taza de leche (a temperatura ambiente)
2 cucharaditas de vainilla
2 cucharaditas de polvo para hornear
1 pizca de sal
(Opcional) Azúcar glass para espolvorear al final
Preparación:
- Precalienta el horno a 180°C y engrasa y enharina un molde tipo rosca o redondo (22–24 cm), o forra la base con papel encerado para desmoldar más fácil.
- Tamiza juntos la harina, el polvo para hornear y la sal; esto evita grumos y ayuda a un bizcocho más esponjoso.
- Bate la mantequilla con el azúcar 3–5 minutos hasta que se vea pálida y cremosa; este paso incorpora aire y da mejor volumen.
- Agrega los huevos uno por uno, batiendo bien tras cada adición y raspando el tazón; si se “corta” la mezcla, añade 1 cucharada de la harina ya tamizada y se recupera.
- Incorpora la vainilla y mezcla solo hasta integrar para perfumar sin sobrebatir.
- Añade los secos en 3 partes alternando con la leche en 2 partes (inicia y termina con harina), mezclando a velocidad baja o con espátula hasta que no se vean rastros de harina; no sobremezcles para que no quede duro.
- Vierte la mezcla en el molde y da unos golpecitos suaves contra la mesa para eliminar burbujas grandes; alisa la superficie con espátula.
- Hornea 35–45 minutos (según tu horno y molde) hasta que al insertar un palillo al centro salga limpio o con migas secas; evita abrir el horno antes de los 30 minutos para que no se baje.
- Deja reposar 10–15 minutos en el molde, luego desmolda sobre una rejilla y enfría por completo; si lo cortas caliente se puede desmoronar.
- Sirve tal cual o espolvorea azúcar glass; para conservarlo esponjoso, guárdalo bien tapado a temperatura ambiente 2–3 días o refrigera hasta 5 días (lleva a temperatura ambiente antes de serivir).