📝 Instrucciones
Rompe el chocolate en trozos pequeños y colócalo en un recipiente resistente al calor.
Vierte la crema en una cacerola pequeña y caliéntala justo por debajo del punto de ebullición; no dejes que hierva. Retírala del fuego cuando empiecen a formarse pequeñas burbujas en los bordes.
Vierte la crema caliente sobre el chocolate y déjala reposar unos 2 minutos para que se derrita.
Remueve suavemente desde el centro del recipiente hacia afuera hasta que el chocolate y la crema se integren en una masa suave y brillante.
Incorpora los trozos de mantequilla y remueve hasta que todo se haya derretido y el glaseado tenga un brillo aterciopelado.
Déjalo reposar unos minutos; debe estar líquido, pero no caliente, al verterlo sobre el pastel. Si quieres usarlo como relleno o crema, déjalo enfriar por completo y cuaje.
💡 Consejo: Para una superficie más suave, puedes colar el glaseado con un colador fino.