Ingredientes (2 pizzas medianas):
500 g de harina de trigo tipo 00
325 ml de agua a temperatura ambiente
10 g de sal
2 g de levadura seca (o 6 g de levadura fresca)
400 g de tomates San Marzano triturados
250 g de mozzarella de búfala
Hojas de albahaca fresca al gusto
Aceite de oliva extra virgen al gusto
Preparación:
- Disuelve la levadura en el agua y deja reposar 5 minutos hasta que se active ligeramente (si usas levadura fresca, desmenúzala bien para evitar grumos).
- Coloca la harina en un bowl grande, agrega poco a poco el agua con levadura y mezcla hasta integrar.
- Añade la sal y amasa durante 10–12 minutos hasta obtener una masa lisa y elástica (es importante añadir la sal después para no inhibir la levadura).
- Forma una bola, cúbrela y deja fermentar a temperatura ambiente de 8 a 12 horas hasta que duplique su tamaño (una fermentación lenta mejora el sabor).
- Divide la masa en dos porciones, bolea suavemente y deja reposar 30–60 minutos antes de formar las pizzas para que el gluten se relaje.
- Tritura los tomates San Marzano con una pizca de sal y un chorrito de aceite de oliva, sin cocinarlos, para conservar su frescura.
- Precalienta el horno al máximo posible (250–300 °C) durante al menos 30 minutos, idealmente con piedra para pizza dentro.
- Estira cada bola de masa con las manos desde el centro hacia afuera, dejando un borde más grueso (no uses rodillo para no perder el aire del cornicione).
- Coloca la salsa de tomate en el centro, distribuye mozzarella de búfala en trozos, añade hojas de albahaca y un hilo de aceite de oliva.
- Hornea la pizza durante 5–8 minutos hasta que el borde esté inflado y ligeramente quemado, el queso derretido y el fondo bien cocido (si tu horno es doméstico, gira la pizza a mitad de cocción para un dorado parejo).