Ingredientes:
250 g de queso mascarpone
3 huevos (separadas claras y yemas)
½ taza de azúcar
1 taza de café espresso fuerte, frío
1 paquete de bizcochos de soletilla
Cacao en polvo sin azúcar (para espolvorear)
Preparación:
- Separa las claras de las yemas y bate las yemas con el azúcar hasta que la mezcla esté pálida y cremosa (esto ayuda a que el tiramisú quede suave y sin sabor a huevo).
- Incorpora el queso mascarpone a la mezcla de yemas poco a poco y mezcla con movimientos suaves hasta obtener una crema homogénea (no batas en exceso para evitar que se corte).
- Bate las claras a punto de nieve firme y agrégalas a la crema de mascarpone con movimientos envolventes para mantener una textura aireada.
- Vierte el café frío en un recipiente amplio y remoja rápidamente cada bizcocho de soletilla uno por uno (solo uno o dos segundos por lado para que no se deshagan).
- Coloca una capa de bizcochos remojados en el fondo de un molde o refractario formando una base uniforme.
- Cubre los bizcochos con una capa generosa de la crema y alisa ligeramente con una espátula para que quede pareja.
- Repite el proceso formando otra capa de bizcochos y otra de crema, terminando siempre con crema en la parte superior (esto asegura un acabado más bonito).
- Espolvorea cacao en polvo sin azúcar usando un colador fino justo al final para lograr una capa uniforme y sin grumos.
- Refrigera el tiramisú al menos 4 horas, idealmente toda la noche, para que tome buena consistencia y los sabores se integren mejor antes de servir.