Pollo Agridulce de Estilo Asiático 🍜


Ingredientes

Para el pollo:

500 g de pechuga de pollo cortada en cubos (3–4 cm aprox.)

1/2 taza de harina de trigo

1/2 taza de fécula de maíz (maicena) + 1 cucharada adicional si hace falta

1 huevo

1/2 taza de agua bien fría (aproximada)

1/2 cucharadita de sal

1/4 cucharadita de pimienta

Aceite vegetal para freír (cantidad necesaria)

Para las verduras:

1 pimiento rojo en trozos medianos

1 pimiento verde en trozos

1 cebolla cortada en cuadros

1 taza de piña en cubitos (si usas de lata, añade un poco de su jugo)

Para la salsa agridulce:

1/3 taza de ketchup

1/4 taza de vinagre de arroz (o vinagre blanco suave)

1/4 taza de azúcar

2 cucharadas de salsa de soja

1/2 taza de agua

1 cucharada de maicena

1 cucharadita de ajo picado o en polvo

1 cucharadita de jengibre rallado o seco

Para decorar (opcional):

Semillas de sésamo (ajonjolí)

Cebollín picado

Preparación

En un bol mezcla la harina, la maicena (1/2 taza), la sal y la pimienta para obtener un rebozado más crujiente y adherente.

En otro recipiente bate el huevo e incorpora el agua bien fría poco a poco hasta tener una masa ligera tipo “crepe”; si está muy espesa añade unas gotas de agua, si está muy líquida agrega una cucharada extra de maicena.

Junta ambas mezclas (secos + líquidos) y remueve hasta que no queden grumos grandes, evitando batir en exceso para mantener la textura crocante.

Añade los cubos de pollo al rebozado y mezcla para cubrir completamente; si puedes, deja reposar 5–10 minutos para mejorar la adherencia.

Para la salsa: disuelve la cucharada de maicena en la 1/2 taza de agua y mezcla con el ketchup, vinagre, azúcar, salsa de soja, ajo y jengibre.

Cocina la salsa en una ollita o sartén a fuego medio durante 2–4 minutos, moviendo hasta que espese y tenga brillo; si queda muy densa agrega un poco más de agua.

Calienta aceite en una olla o sartén profundo a fuego medio-alto (ideal entre 175–180°C); si no tienes termómetro, una gota de masa debe burbujear al instante sin quemarse.

Fríe los trozos de pollo en pequeñas tandas durante 4–6 minutos hasta dorar; evita sobrecargar el aceite para mantener la temperatura.

Coloca el pollo sobre papel absorbente o una rejilla; si deseas máxima crocancia, haz una segunda fritura rápida de 60–90 segundos.

En un wok o sartén grande saltea la cebolla y los pimientos con una cucharadita de aceite por 2–3 minutos para que queden tiernos pero firmes; si los prefieres más suaves, cocina 1–2 minutos extra.

Incorpora la piña y un chorrito de su jugo si tienes, y saltea 30–60 segundos para perfumar sin deshacerla.

Agrega la salsa al wok bajando el fuego a medio y mezcla para cubrir verduras y piña; si la salsa se espesa demasiado ajusta con agua.

Apaga el fuego y añade el pollo frito, mezclando suavemente por unos segundos para bañarlo sin perder la crocancia; sirve enseguida.

Finaliza con semillas de sésamo y cebollín picado al gusto. Acompaña con arroz blanco o arroz frito.
Si vas a guardar, mantén el pollo y la salsa separados y mezcla solo al recalentar para conservar la textura.

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