Ingredientes:
4 tazas de harina de trigo (todo uso)
1 sobre (7 g) de levadura seca
1½ tazas de agua tibia (no caliente, aprox. 38–40 °C)
1 cucharadita de sal
2 cucharadas de aceite vegetal u oliva
1 cucharadita de azúcar (opcional, ayuda a activar la levadura)
Preparación:
- En un tazón grande mezcla el agua tibia con la levadura y el azúcar y deja reposar 5–10 minutos hasta que espume, lo que indica que la levadura está activa (si no espuma, la levadura puede estar vieja o el agua muy caliente).
- Agrega al tazón la harina, la sal y el aceite, y mezcla con cuchara o con la mano hasta formar una masa ligeramente pegajosa (evita añadir demasiada harina al inicio para que el pan no quede duro).
- Amasa sobre una superficie ligeramente enharinada durante 8–10 minutos hasta obtener una masa suave y elástica que no se pegue a las manos (si se pega mucho, añade harina poco a poco).
- Forma una bola, colócala en un tazón ligeramente engrasado, cúbrela con un paño limpio y deja reposar en un lugar tibio durante 1 a 1½ horas hasta que duplique su tamaño (el horno apagado con la luz encendida funciona muy bien).
- Golpea suavemente la masa para sacar el aire, dale forma de hogaza redonda o alargada y colócala en una charola con papel encerado o engrasada (puedes hacer un corte en cruz arriba para un acabado rústico).
- Cubre nuevamente y deja reposar 20–30 minutos mientras precalientas el horno a 180 °C (este segundo reposo ayuda a que el pan quede más esponjoso).
- Hornea durante 30–35 minutos hasta que esté dorado y al golpear la base suene hueco (si se dora muy rápido, cúbrelo ligeramente con papel aluminio).
- Retira del horno y deja enfriar sobre una rejilla al menos 20 minutos antes de cortar para que el interior termine de asentarse y no se apelmace.