Los rollitos de caramelo son un clásico de nuestra gastronomía y han ganado popularidad principalmente por su esponjosidad, su delicada crema de vainilla y su intenso sabor a caramelo. A simple vista, parecen festivos, pero su base se basa en ingredientes relativamente sencillos. La versión tradicional se basa en una combinación de crema de mantequilla y crema batida de caramelo.
Esta combinación crea un contraste entre la exquisitez y el intenso sabor a caramelo. La masa, que se infla maravillosamente al hornearse, sirve como la base perfecta que da cohesión al postre. Es perfecto para acompañar un café por la tarde o como un capricho para los invitados.
Masa rebozada
250 ml de agua
150 g de harina común
100 g de mantequilla
4 huevos
una pizca de sal
Natilla
500 ml de leche
1 paquete de pudín de vainilla
2 cucharadas de azúcar
100 g de mantequilla
Crema batida de caramelo
500 ml de crema para batir
200 g de azúcar
Por completar
azúcar en polvo o glaseado de caramelo
Procedimiento
Pon a hervir el agua, la mantequilla y la sal. Agrega la harina, revolviendo rápidamente hasta formar una masa suave que no se pegue a las paredes de la olla. Deja enfriar brevemente y añade los huevos poco a poco.
Coloque los rollitos en una bandeja para hornear forrada con papel vegetal. Hornee hasta que estén dorados durante 25-30 minutos a 180 grados. Prepare un pudín espeso con la leche, el pudín y el azúcar. Deje enfriar e incorpore la mantequilla.
Derrite el azúcar en una cacerola hasta obtener un caramelo dorado. Vierte con cuidado la crema caliente y revuelve hasta que esté suave. Deja enfriar completamente y luego bate hasta que la mezcla esté firme.
Corta los remolinos por la mitad y rellena la base con crema de vainilla. Unta crema batida de caramelo por encima y coloca la tapa. Espolvorea con azúcar glas o vierte glaseado de caramelo por encima.
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