Para la masa:
Harina de trigo (todo uso o panificable): 500 g (aprox. 4 tazas)
Leche tibia: 250 ml (1 taza)
Azúcar blanca: 80 g (6 cucharadas)
Mantequilla sin sal (a temperatura ambiente): 60 g (4 cucharadas)
Levadura seca instantánea: 10 g (1 cucharada)
Huevo: 1 unidad
Sal: 1 pizca
Para el brillo (Barniz)
Huevo batido: 1 unidad (con un chorrito de leche)
Miel o almíbar simple: Para pincelar al salir del horno (opcional, pero recomendado para el toque venezolano).
Preparación Paso a Paso
- Activar la levadura
En el tazón con la leche tibia (no caliente), agrega una cucharada del azúcar y la levadura. Mezcla y deja reposar por 10 minutos hasta que veas que se forma una espuma en la superficie. - Mezclar los ingredientes
En un bol grande, coloca la harina y el resto del azúcar. Haz un hueco en el centro.
Añade el huevo, la pizca de sal y la mezcla de levadura activada.
Empieza a integrar con una paleta o con las manos hasta que se forme una masa rústica. - El amasado
Incorpora la mantequilla poco a poco. Al principio la masa se sentirá pegajosa y “desordenada”, pero sigue amasando.
Amasa sobre una superficie limpia por unos 10 a 15 minutos. Debes obtener una masa lisa, elástica y que no se pegue a las manos. - Primer levado
Coloca la masa en un bol engrasado, tápala con un paño húmedo o film plástico y déjala reposar en un lugar cálido durante 1 hora o hasta que duplique su tamaño. - Formado de los panecillos
Desgasifica la masa (presiónala suavemente para sacar el aire).
Divide la masa en porciones iguales (de unos 40-50 gramos cada una).
Forma bolitas tensas y colócalas en una bandeja para horno previamente engrasada, dejando unos 2 cm de separación entre ellas (queremos que al crecer se toquen ligeramente por los lados para que queden suaves). - Segundo levado y horneado
Deja reposar las bolitas tapadas por otros 30 a 45 minutos.
Precalienta el horno a 180°C (350°F).
Pincela los panes con el huevo batido.
Hornea por 15 a 20 minutos o hasta que estén dorados por arriba. - El toque final
Al sacarlos del horno, y mientras aún están calientes, puedes pincelarlos con un poco de miel o almíbar para darles ese brillo pegajoso y dulce tan característico.
Tip de experto: No los hornees de más. Estos panes deben quedar muy blancos por los lados y apenas dorados arriba para que mantengan la humedad y suavidad extrema.