Los langos son un plato salado muy popular. Su superficie crujiente y su interior esponjoso son la base perfecta para ajo, queso, kétchup o crema agria. La preparación de los langos clásicos requiere masa con levadura y un tiempo de reposo prolongado. Esta versión de langos caseros es ideal cuando no se dispone de mucho tiempo y no se quiere esperar una hora a que suban.
Gracias al yogur y la levadura química, la masa está lista en un instante. La gran ventaja de los langos caseros es que puedes prepararlos a tu gusto. La masa es deliciosamente suave y fácil de trabajar. Ideal como refrigerio o una cena rápida.
Ingredientes
250 g de harina común
250 g de yogur natural
1 polvo para hornear
1/2 cucharadita de sal
aceite para freír
Procedimiento
En un bol, mezcla la harina, la levadura química y la sal. Incorpora el yogur natural y amasa hasta formar una masa suave. Si la masa está muy pegajosa, añade un poco más de harina.
Divide la masa terminada en 6 porciones. Extiende cada una con un rodillo o con las manos, dándoles forma de panqueque. Calienta una capa abundante de aceite en una sartén. Fríe por ambos lados hasta que estén dorados. Aproximadamente de 2 a 3 minutos por cada lado.
Coloque los langos terminados sobre papel absorbente para absorber el exceso de aceite. Sírvalos frotados con ajo, espolvoreados con queso y sazonados con kétchup o crema agria.
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