Ingredientes (1 pizza grande, 30–32 cm)
1 masa para pizza (bola de 250–300 g o 1 base lista)
120–150 g de salsa de tomate (mejor si es espesa)
150 g de mozzarella (rallada o en trozos)
60–80 g de queso provolone o fontina (en rebanadas o trozos)
40–60 g de queso gorgonzola (en trocitos)
20–30 g de queso parmesano (rallado fino o en lascas)
1–2 cucharadas de aceite de oliva
1/2 cucharadita de orégano seco (opcional)
Sal al gusto (poca, porque los quesos ya son salados)
Albahaca fresca (opcional, para terminar)
Harina o sémola fina para espolvorear (opcional, para que no se pegue)
Preparación
- Precalienta el horno al máximo (250–280 °C si tu horno lo permite) y mete la bandeja/charola o piedra para pizza a calentar 20–30 min (esto ayuda a que la base quede crujiente).
- Si la masa es casera y está fría, déjala a temperatura ambiente 30–60 min y mantenla tapada para que no se reseque (se estira mejor y no se encoge).
- En una superficie enharinada, estira la masa a 30–32 cm dejando un borde un poco más grueso (si se retrae, déjala reposar 5 min y vuelve a estirar).
- Pasa la base a papel para hornear o a una pala/tabla espolvoreada con harina o sémola (así se desliza fácil y no se pega).
- Unta una capa fina de salsa de tomate sin llegar al borde (si la salsa está muy líquida, cuécela 5–8 min para espesar y evitar base aguada).
- Reparte la mozzarella primero, luego el provolone/fontina, añade el gorgonzola en pequeños puntos y termina con el parmesano (no sobrecargues el centro para que hornee parejo).
- Añade un hilo de aceite de oliva y, si quieres, una pizca de orégano; prueba la salsa antes de salar y ajusta con muy poca sal si hace falta (los quesos aportan mucha).
- Desliza la pizza sobre la bandeja/piedra bien caliente y hornea 7–12 min hasta que el borde esté inflado y dorado y el queso burbujee (a mitad de horneado gira la pizza si tu horno calienta disparejo).
- Para un gratinado extra, pon 30–60 s en modo grill/broil al final vigilando sin apartarte (se dora muy rápido y puede quemarse).
- Saca la pizza, deja reposar 1–2 min para que el queso se asiente y corta; termina con albahaca fresca y un chorrito mínimo de aceite si te gusta (reposar evita que el queso se deslice al cortar).