Los crujientes pasteles de zanahoria encantarán a quienes disfrutan de la repostería casera sencilla con ingredientes fáciles de encontrar. La combinación de zanahoria, mantequilla y harina crea una masa suave con un aroma dulce natural. Son suaves, delicados y se deshacen en la boca. La zanahoria no solo aporta jugosidad, sino también ligereza, gracias a lo cual los pasteles no se secan ni al día siguiente.
Dentro de cada bolsita encontrarás un relleno de requesón aromatizado con azúcar de vainilla. Crea un agradable contraste con la masa ligeramente mantecosa y le da al postre una textura cremosa y suave. La receta es fácil de preparar y puede ser preparada incluso por principiantes.
Masa
- 150 g de zanahorias
- 120 g de mantequilla
- 200 g de harina común
- 1/2 cucharadita de polvo para hornear
- una pizca de sal
Relleno
- 250 g de requesón
- 1 paquete de azúcar de vainilla
Procedimiento
- Pela y ralla finamente las zanahorias. En un bol, mezcla la harina, la levadura química y una pizca de sal. Añade las zanahorias y la mantequilla derretida. Amasa hasta formar una masa suave y elástica.
- Si la masa está muy pegajosa, espolvorea ligeramente con harina. Si está muy seca, añade una cucharada de leche. Deja reposar 10 minutos. Mezcla el requesón con el azúcar de vainilla hasta obtener una masa suave.
- Extiende la masa sobre un rodillo enharinado hasta que tenga un grosor de unos 3 mm. Corta círculos con un vaso. Coloca una cucharadita de relleno en el centro de cada uno. Dobla por la mitad y presiona los bordes con un tenedor. Hornea de 18 a 22 minutos a 160 grados. Espolvorea con azúcar.
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