El aroma de los panecillos recién horneados puede inundar toda la cocina. Los panecillos caseros tienen la ventaja sobre los comprados de que sabes exactamente qué contienen. Tienen una corteza dorada y crujiente, un interior esponjoso y un sabor que combina bien tanto con sabores dulces como salados. Hornear panecillos caseros no es nada difícil. Incluso un principiante puede prepararlos.
Son perfectos para el desayuno con mermelada o como acompañamiento de una sopa. Gracias a su masa sencilla, puedes variar su sabor. Se les puede espolvorear comino, semillas de sésamo o sal gruesa. También están riquísimos solos, aún ligeramente calientes, recién salidos del horno.
Ingredientes
- 400 g de harina común
- 25 g de levadura fresca
- 200 ml de agua
- 5 cucharadas de aceite
- 1 cucharadita de sal
- una pizca de azúcar
- una pizca de sal
- huevo para cepillarse
- comino, sal gruesa, semillas de amapola al gusto
Procedimiento
- Tamiza la harina en un bol y añade la sal. Haz un hueco en el centro de la harina y desmenuza la levadura dentro. Agrega una pizca de azúcar y un poco de agua tibia. Deja que la levadura fermente.
- Añade aceite a la masa madre ya preparada y agrega gradualmente el resto del agua. Amasa hasta obtener una masa suave y que no se pegue. Primero en un bol y luego con un rodillo. Divide la masa, forma discos redondos y córtalos en 8 trozos.
- Forme un rollo con cada trozo. Déjelos reposar brevemente. Píntelos con huevo batido y, al gusto, añada comino, sal o semillas de amapola. Hornee hasta que estén dorados, aproximadamente 20 minutos a 220 grados.
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