CARLOTA DE LIMÓN SUAVE Y SÚPER FÁCIL 🍋

Ingredientes:

2–3 paquetes de galletas María (aprox. 300–450 g, depende del tamaño del molde)

1 lata de leche condensada (aprox. 395 g)

1 lata de leche evaporada (aprox. 360 ml) o 1 taza de crema para batir (para una textura aún más cremosa)

1/2 taza de jugo de limón natural recién exprimido (120 ml), colado

Ralladura de 1–2 limones (solo la parte verde, evita lo blanco para que no amargue)

Rodajas de limón para decorar (opcional)

Opcional: 1–2 cucharaditas de vainilla, si te gusta un sabor más tipo postre

Preparación:

Prepara un molde de 20–22 cm forrándolo con plástico adherente o papel encerado para facilitar el desmolde. Si puedes, refrigéralo unos 10 minutos antes de usar.

Licúa o bate la leche condensada con la leche evaporada (o la crema) hasta que quede una mezcla homogénea. Tip: si la leche está bien fría, la consistencia queda más firme.

Añade el jugo de limón poco a poco sin dejar de mezclar hasta que espese. Es normal que la mezcla se ponga más densa por la acidez; evita agregar limón de más para que no se corte.

Integra la ralladura de limón (y la vainilla, si decides usarla) con una espátula, mezclando suavemente para conservar el aroma.

Cubre el fondo del molde con una capa de crema y coloca encima una capa de galletas María (enteras o partidas). No es necesario remojarlas, la crema las suaviza solita.

Continúa alternando capas de crema y galletas hasta terminar, procurando que la última sea de crema para un acabado parejo. Presiona ligeramente las galletas para evitar espacios.

Tapa y refrigera al menos 4 horas; lo ideal es dejarla de 8 a 12 horas para que tome mejor consistencia. Si puedes, déjala de un día para otro.

Desmolda con cuidado volteando sobre un plato y retira el plástico. Decora con ralladura y rodajas de limón justo antes de servir.

Para cortes limpios, usa un cuchillo caliente y sécalo antes de cada rebanada. Conserva en el refri y consúmela en un máximo de 3–4 días.

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