¿Buscas el acompañante perfecto para tu cafecito?

Estas galletas son suaves, delicadas y súper fáciles de hacer. ¡Ten cuidado porque una vez que pruebas una, no puedes parar!



PASO A PASO PARA LA PERFECCIÓN:
¡Crema de seda!


En un bol, bate la mantequilla suave con el azúcar impalpable hasta que esté bien blanca y cremosa. ¡Sin grumos es el secreto!
Sabor y color

vanilla
Agrega el huevo, la vainilla y la pizca de sal. Mezcla bien hasta que todo esté integrado y huela de maravilla.
La mezcla “Mágica”


Tamiza la maicena con el polvo de hornear. Ve incorporando poco a poco a la crema anterior. Une con tus manos (¡sin amasar de más!) hasta formar una masa lisa que no se pegue a tus dedos.
¡Dales forma!


Forma bolitas del tamaño de una nuez. Ponlas en una bandeja con papel manteca y aplástalas un poquito con un tenedor para que tengan ese dibujo clásico.

Horneado de oro

Lleva al horno precalentado a 170°C por solo 12-15 minutos.
Ojo: ¡Deben salir pálidas por arriba y apenas doraditas por abajo!

¡Paciencia!


Déjalas enfriar en la bandeja antes de tocarlas, ¡son tan delicadas que calientes se pueden romper!

EL TRUCO PRO:
Si quieres que se vean de pastelería, puedes unir dos galletitas con un poco de dulce de leche en el medio. ¡Se convierten en unos alfajores exprés increíbles!

