¿Tienes un cumple cerca y quieres lucirte con algo hecho por ti? ¡No busques más! Esta masa es la “reina” de los bizcochos: queda altita, súper suave y es ideal para rellenar con lo que más te guste.
Lo que vas a necesitar:

500 g de harina de trigo (todo uso).

400 g de azúcar blanca.

250 g de mantequilla (a temperatura ambiente).

6 huevos grandes.

250 ml de leche completa.

2 cdas de esencia de vainilla.

1 cda colmada de polvo de hornear.

¡Manos a la obra!
Precalienta: Enciende tu horno a 180°C. ¡Es clave que esté listo cuando metas la masa!

Cremado: Bate la mantequilla con el azúcar hasta que la mezcla se vea clarita y muy cremosa.

Huevos: Agrégalos uno a uno. No pongas el siguiente hasta que el anterior esté bien integrado. ¡Suma la vainilla aquí!

Secos y Leche: Mezcla la harina con el polvo de hornear. Agrégalos a la masa alternando con la leche (empieza con harina y termina con harina).


Mezclado: Une todo solo hasta que sea homogéneo. ¡No batas de más! Así tu torta quedará suave y no dura.
Al Horno: Vierte en un molde engrasado y hornea de 40 a 50 minutos. Estará lista cuando al insertar un palito, este salga seco.


EL SECRETO DE REPOSTERA: Para que la torta te quede bien planita por arriba y sea fácil de decorar, envuelve el molde con una tira de papel aluminio húmedo por fuera antes de hornear. ¡Crece parejito!



DECORACIÓN: Una vez fría, puedes cubrirla con crema batida, buttercream o simplemente espolvorear azúcar glas y ponerle muchas chispitas de colores. ¡Deja volar tu imaginación!
