Tarta de manzana suelta en una taza: desmenuzable y húmeda.

La tarta de manzana con crumble demuestra que un buen postre no tiene por qué ser complicado. No necesitas báscula ni amasar la masa durante horas. Simplemente vierte la mezcla seca en el molde, coloca las manzanas y, durante el horneado, se convierte en un bizcocho suave con una superficie ligeramente crujiente. Por eso, esta receta es ideal para esos momentos en los que quieres preparar algo dulce rápidamente y no quieres pasar toda la tarde en la cocina.

Es un pastel con el sabor de la abuela, pero hasta un principiante puede prepararlo. Está mejor al día siguiente, cuando todos los sabores se fusionan a la perfección. Es ideal como postre para acompañar una taza de café por la tarde o para hornear durante el fin de semana.

Ingredientes
1 taza de harina común
1 taza de sémola
3/4 taza de azúcar granulada
1 polvo de hornear
1 kg de manzanas
2 cucharaditas de canela molida
125 g de mantequilla
Procedimiento
Pela, descorazona y ralla las manzanas gruesamente. Mezcla con la canela. Si las manzanas están muy ácidas, puedes añadir un poco de azúcar. Si están dulces, añade menos azúcar a la mezcla seca.
En un bol, mezcla la harina, la sémola, el azúcar y el polvo de hornear. Vierte un tercio de la mezcla seca en el molde, extiende la mitad de las manzanas encima, luego agrega el segundo tercio de la mezcla, el resto de las manzanas y, finalmente, el último tercio de la mezcla seca.
Extienda las rodajas de mantequilla fría uniformemente por encima, o ralle la mantequilla. Hornee en un horno precalentado a 180 grados durante unos 40-45 minutos, hasta que la superficie del pastel esté dorada.

¡Comparte esta receta de tarta de manzana tierna y jugosa con tus amigos! ¡Seguro que también les encantará!

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