Albóndigas de levadura como las de la abuela: preparación fácil.

Las albóndigas fermentadas al vapor son un elemento básico de nuestra gastronomía. En comparación con las albóndigas cocinadas en agua, tienen una gran ventaja: son increíblemente suaves, esponjosas y flexibles. Gracias a la cocción al vapor, conservan su estructura, no se secan y absorben las salsas a la perfección, lo que las convierte en el acompañamiento ideal para platos clásicos checos como la svíčková, la rajská o el goulash.

A primera vista, puede parecer complicado de preparar, pero en realidad es un proceso muy sencillo que cualquiera puede realizar. Solo hay que seguir unas pocas reglas básicas. El resultado son unas empanadillas esponjosas y deliciosas con un sabor delicado. Notarás la diferencia con las compradas en la tienda inmediatamente después del primer bocado.

Ingredientes
500 g de harina semigruesa
21 g de levadura
1 cucharadita de azúcar
1 cucharadita de sal
2 cucharadas de aceite
125 ml de leche tibia
125 ml de agua tibia
1 huevo
Procedimiento
Desmenuza la levadura en un bol, añade el azúcar, el agua tibia y dos cucharadas de harina. Mezcla, tapa con un paño y deja reposar la levadura durante unos 10-15 minutos. Añade el resto de la harina, la sal, el huevo, el aceite y la leche tibia a la levadura preparada.
Amasar hasta obtener una masa suave y elástica que no se pegue a los lados del bol. Cubrir con un paño y dejar levar durante 1 hora. Amasar dos veces durante el levado para que la masa quede más ligera.
Forme bollos con la masa levada. Colóquelos sobre una tabla enharinada y déjelos levar durante otros 15 minutos cubiertos con un paño de cocina. Cocine los bollos al vapor durante unos 25 minutos. Al sacarlos, pinchelos inmediatamente con un palillo para que no se deshagan.

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