Las grosellas son, sin duda, una de las frutas frescas más populares. Su sabor ligeramente ácido se complementa a la perfección con la dulzura de la masa y la textura crujiente, creando un postre que encantará a toda la familia. El pastel de grosellas con migas es un pastel tradicional de nuestras abuelas que, con el paso de los años, conserva todo su encanto. Es rápido de preparar y no requiere ingredientes complicados.
Está más rico ligeramente tibio, pero también está delicioso al día siguiente para el desayuno o con café . Si tienes una buena cosecha de grosellas en tu jardín y estás pensando en cómo aprovecharlas, esta receta es la opción ideal. La masa esponjosa, la fruta y la miga crean una armonía perfecta de sabores.
Masa
3 huevos
3 cucharadas de azúcar granulada
3 cucharadas de aceite
200 g de harina semigruesa
1/2 polvo para hornear
350 g de grosellas
Miga
100 g de harina semigruesa
70 g de azúcar
70 g de mantequilla
Procedimiento
Bate los huevos y el azúcar hasta obtener una mezcla ligera y esponjosa. Agrega el aceite y mezcla brevemente. Mezcla la harina con el polvo para hornear e incorpórala gradualmente a la mezcla de huevo.
Engrasa una bandeja de horno o un molde redondo con mantequilla y espolvorea con harina. Vierte la mezcla en el molde y distribuye las pasas lavadas y secas de manera uniforme sobre la superficie.
Prepara la mezcla de migas combinando la harina, el azúcar y la mantequilla ablandada. Con los dedos, forma una masa suelta y espárcela sobre el pastel. Hornea durante 30-35 minutos a 180 grados. Una vez frío, espolvorea con azúcar glas.
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